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9 de junio de 2026

Vivir en la segunda residencia de tus padres: ¿Es una donación? Hacienda aclara el polémico caso

Exploramos las noticias más relevantes de la semana: desde la aprobación del impuesto turístico en Bizkaia y la búsqueda de nuevos horizontes para el Ibex 35, hasta las claves que mantienen estable el precio del petróleo y los avances en energías renovables en México, sin olvidar un importante aviso fiscal de Hacienda.

Familia sentada en un sofá en casa, con documentos y un ordenador simbolizando gestiones fiscales y donaciones.

Un funcionario de Hacienda ha arrojado luz sobre una cuestión fiscal que genera habituales dudas entre las familias: ¿el hecho de que un hijo resida en una segunda propiedad de sus padres se considera una donación sujeta a impuestos? La respuesta, según la interpretación oficial, es que no necesariamente, pero existen matices cruciales a considerar.

La clave radica en la naturaleza de la ocupación. Si los padres permiten el uso de su propiedad sin coste alguno, Hacienda no lo interpreta automáticamente como una donación. Se entiende, en la mayoría de los casos, como un "comodato" o préstamo de uso, una figura legal que no implica la transferencia de la propiedad ni de un beneficio económico directo y gravable.

Sin embargo, la situación cambia si existe algún tipo de contraprestación o si se simula una venta o alquiler para ocultar una donación real. Las autoridades fiscales están atentas a cualquier indicio de fraude o elusión, como podría ser la existencia de pagos simbólicos que no se corresponden con el valor de mercado o la ausencia de un contrato claro. Es fundamental que las familias actúen con transparencia.

La diferencia entre un comodato y una donación es sustancial en términos fiscales. Mientras que la donación implica la transmisión de un bien o derecho de forma gratuita y está sujeta a un impuesto específico (Impuesto de Sucesiones y Donaciones), el comodato es un préstamo de uso que no genera tributación, siempre que se cumplan las condiciones legales. La cautela y el asesoramiento profesional son siempre recomendables.