
El papel fundamental de la Audiencia Nacional dentro del entramado judicial español fue intensamente reconocido por el desaparecido magistrado Rafael de Mendizábal. Con una notable trayectoria que incluyó servicio en el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, Mendizábal fue un actor principal en la consolidación de esta institución.
Como subsecretario del Ministerio de Justicia, el magistrado impulsó lo que él mismo denominaría su "criatura": la Audiencia Nacional. Para dimensionar su relevancia, Rafael de Mendizábal acuñó una frase que ha resonado en el ámbito jurídico: «la Audiencia Nacional es el portaaviones de la Justicia mientras que el Supremo es su barco almirante».
Esta comparación ilustra la función operativa y estratégica de la Audiencia Nacional, complementaria a la labor de última instancia que desempeña el Tribunal Supremo. La particularidad de esta excepcional institución reside también en su origen, habiendo sido concebida en un período de transición, incluso antes de la plena entrada en vigor de la Constitución actual, lo que subraya su singularidad en la estructura jurídica del país.