
La Audiencia Provincial de Cantabria ha emitido una resolución judicial por la que se impone una pena de un año y medio de prisión a una mujer. Dicha condena se fundamenta en un delito de estafa, cometido en perjuicio de una colega de trabajo en el mismo centro educativo donde ambas desempeñaban sus funciones.
Según los hechos probados, la condenada logró obtener la cantidad de 4.630 euros de la víctima a lo largo de varios meses. Para ello, empleó una serie de argucias y falsedades, tales como la supuesta enfermedad y posterior fallecimiento de un hijo en el extranjero, su propio proceso de divorcio y la alegación de tener sus cuentas bancarias bloqueadas.
Esta sentencia subraya la reprochabilidad penal de las conductas fraudulentas que, aprovechándose de la confianza y el engaño, buscan un enriquecimiento ilícito en detrimento de terceros.