
La ciudad de Ceuta experimentó un notable incremento en flujos migratorios, un evento que, según fuentes especializadas, no surgió sin preavisos. Se ha documentado que esta situación fue precedida por un conjunto de advertencias, categorizadas en dos ámbitos principales: el judicial y el de inteligencia.
En el plano judicial, se señala la existencia de una serie de pronunciamientos que constituyeron una advertencia explícita. Estos avisos de carácter legal fueron emitidos de manera sucesiva por tres tribunales distintos, lo que subraya su reiteración y la consistencia de su contenido. La naturaleza de estas resoluciones apuntaba a situaciones que requerían atención por parte de la Administración Pública.
Paralelamente, se registró una alerta proveniente del ámbito de inteligencia. Fuentes con conocimiento de causa indicaron que esta comunicación fue transmitida a la autoridad gubernamental con aproximadamente dos meses de antelación al suceso migratorio. Esta alerta ofrecía una perspectiva complementaria a las advertencias de índole judicial, sobre la inminencia o el riesgo de un evento de estas características.
Ambas categorías de advertencias, a pesar de sus orígenes y características dispares, compartían una relevancia equiparable. La información disponible sugiere que el conocimiento de estos preavisos estaba en posesión del Gobierno antes de que se desarrollara el evento migratorio en cuestión.