
El 17 de septiembre de 1497 se registra como una fecha fundamental en la historia de Melilla con el desembarco de una expedición de carácter fundacional y reconstructivo. La operación fue liderada por Pedro de Estopiñán, actuando bajo la encomienda del duque de Medina Sidonia.
Naturaleza de la Expedición y Su Impacto Jurisdiccional
La comitiva que arribó a Melilla no se limitaba exclusivamente a un componente militar. Estaba integrada por un conjunto diverso de profesionales y mano de obra esencial para la edificación y restauración de infraestructuras. Entre los expedicionarios se contaban no solo soldados, sino también marineros, carpinteros y albañiles. Su principal misión era emprender la reconstrucción de una ciudad que había sido seriamente afectada y arruinada por prolongados años de guerra, lo que implicaba un esfuerzo concertado para su rehabilitación y consolidación.
Este acontecimiento marcó un punto de inflexión en la presencia y soberanía sobre el territorio, estableciendo las bases para su desarrollo y anexión al dominio español. La llegada de esta expedición, con su doble propósito militar y constructivo, subraya la intención de establecer una presencia duradera y de desarrollar la localidad bajo una nueva administración.