
Un reciente análisis de opinión ha utilizado la figura jurídica de la herencia yacente para reflexionar sobre la situación de la política exterior de España. En el ámbito legal, la herencia yacente se refiere al patrimonio de una persona fallecida que, tras su deceso, aún no ha sido aceptado por los herederos, encontrándose en un estado de provisionalidad sin un titular definitivo.
El artículo de opinión traslada esta noción a una metáfora política, describiendo una fase de incertidumbre y transición en el panorama internacional del país. El autor sugiere que la política exterior española atraviesa un punto donde, según una conocida cita sobre los periodos de crisis, 'lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer', generando fenómenos propios de estos interregnos.
La pieza identifica diversos retos en el inventario exterior español, focalizando su análisis en las relaciones con Marruecos, Europa y Estados Unidos. Esta perspectiva se enmarca en un contexto de inestabilidad interna, aludiendo a la prolongación de los presupuestos y la situación política del gobierno, elementos que, según el análisis, contribuyen a este periodo de indefinición en la acción exterior.
La aplicación de la 'herencia yacente' a la esfera de las relaciones internacionales propone una reflexión sobre la dirección y los desafíos inherentes a la gestión exterior del Estado en un momento caracterizado por cambios políticos y estratégicos.