
La Unión Europea (UE) ha alcanzado un punto relevante en el desarrollo de su marco regulatorio sobre inteligencia artificial. A partir del 2 de agosto, entraron en vigor las primeras obligaciones de transparencia establecidas por el Reglamento europeo de inteligencia artificial, conocido como AI Act.
Este acontecimiento marca el inicio de la aplicación efectiva de diversas disposiciones contenidas en la normativa, con impacto tanto a nivel de los Estados miembros como en el ámbito comunitario. Las mencionadas obligaciones representan un paso inicial en la implementación de una regulación exhaustiva destinada a garantizar la claridad y la rendición de cuentas en el uso de sistemas de IA.