
Un reciente informe destaca el significativo aumento en el número de familias españolas que han optado por la reunificación de deuda. Por primera vez desde el año 2020, esta cifra ha superado el millón de hogares, evidenciando una creciente presión financiera en el ámbito doméstico.
Contexto económico desfavorable para las familias
El recurso a la reunificación de deuda se produce en un momento de particular complejidad económica. La situación actual se caracteriza por un crédito cada vez más costoso, una inflación persistente que reduce el poder adquisitivo de los salarios y una tendencia al alza del Euríbor, que impacta directamente en las hipotecas y otros préstamos variables.
Esta estrategia, que busca consolidar diversas obligaciones financieras en un único préstamo, puede ofrecer un alivio inmediato al reducir la cuota mensual. Sin embargo, análisis como el revelado por el VII Barómetro de Reunificación advierten que este tipo de operaciones suele conllevar un sobrecoste considerable a largo plazo, lo que implica un precio final significativamente más elevado para los hogares.
La adopción masiva de esta solución financiera subraya la urgencia con la que muchas familias buscan gestionar su endeudamiento, aunque sea asumiendo un coste total superior en el horizonte.